A MANZANARES
¡Oh campos de mi viejo Manzanares,
Que estais en mis recuerdos esculpidos,
Cómo os ve mi cariño convertidos
En tesoros de amor y de cantares
La mañana triscaba en la verdura
De vuestros surcos al azul abiertos,
Los arroyos alzaban sus conciertos
De oraciones y paz hacia la altura
Y Dios mismo bajaba hasta los huertos.
Tardes bellas pintaban con sus oros
Nubes, distancias, chozas y caminos
Y cantos familiares y divinos
De hogares y campanas con sus coros
Henchían el paisaje vespertino.
¡Oh calles de mi viejo Manzanares,
Que estais en mis recuerdos esculpidas,
Cómo os ve mi cariño convertidas
En senderos de amor y de cantares,
Cuando mi alma se vuelve a vuestras vidas!
Erais discretas, dulces, milagrosas,
Os poblábais de música y angelos
Y una gran delicia de los cielos
Vagaba por los seres y las cosas,
Para alivio de afanes y desvelos.
El ensueño embrujaba vuestros muros,
Las estrellas os daban sus diamantes,
En las sombras brillaban los instantes,
Cual chispas de pasión, férvidos, puros,
Al ritmo de guitarras ambulantes;
Y Amor en vuestras noches florecía
En la ventana esquiva que se abriera
Al estallar en risa lisonjera,
Cual bella y grácil urna de alegría
Que en sonoros cristales se rompiera.
¡Oh gratos sitios de mis viejos lares,
Que estais en mis recuerdos esculpidos.
Cómo en mí os contemplo convertidos
En tesoros de amor y de cantares,
Cuando mi alma ya os ve por siempre idos!
Néstor Villegas Duque